Taylor Swift vs Spotify vs Apple: Las batallas en el mundo de la música

El mundo de la música ha estado plagado de controversias durante el último año. Taylor Swift decidió retirar su catálogo de Spotify, Apple trata de eleminar la versión gratuita de Spotify y Jay-Z (junto con otros artistas) ha lanzado su propio servicio de streaming Tidal. En medio de tanto revuelo sólo queda preguntarse, ¿cómo nos afecta a los consumidores esta guerra? Desde hace años hemos escuchado a la industria musical criticar a los servicios de streaming por el impacto que han tenido en que las ventas musicales disminuyan continuamente. De hecho, en 2014 hubo una caída del 9% en ventas digitales de música mientras que el streaming aumentó en 54%. Como respuesta a esta tendencia Taylor Swift decidió retirar por completo su catálogo de canciones de Spotify y alegó, como lo explica en una entrevista a la revista Time, que hizo esto porque a los artistas no los compensan adecuadamente los servicios en streaming. Aquí es donde la cosa empieza a complicarse porque, aunque hay quienes alegan que sólo quiere ganar más dinero, Swift tiene razón. De hecho, muchos artistas se unieron a Jay-Z y están ofreciendo su contenido a través de Tidal, plataforma que no ofrece opción gratuita y trabajo bajo la premisa de remunerar de forma directa y justa a los artistas.

Tidal promete pagar de forma justa a los artistas
Tidal, el servicio impulsado por Jay-Z, promete pagar de forma justa a los artistas

Ahora, esta no es una decisión difícil de tomar para Swift porque ella es una sensación en el mundo de la música. Continuamente tiene sencillos en el tope de todas las carteleras a nivel mundial, su último vídeo Bad Blood (abajo) rompió un record por tener más de 20 millones de vistas en sus primeras 24 horas y es una de las pocas artistas actualmente cuyas ventas siguen aumentando. De hecho, fue la primera (¿y única?) artista en alcanzar más de 1 millón de copias vendidas de un álbum en los EEUU en 2014. Con números así es fácil desligarse de Spotify, pero la realidad es que para el resto de los artistas las cosas no son tan fáciles. Muchos artistas dependen de Spotify (u otros servicios de streaming, pagos y gratuitos) para darse a conocer y para ganar dinero con su música. Pareciera, entonces, que Spotify es “el malo” por no pagar apropiadamente a los artistas y aprovecharse de ellos, pero la realidad es otra.

La verdad es que Spotify da más del 80% de sus ingresos a los titulares de los derechos (frase clave: “titulares de los derechos”). Y no es como que la compañía después de pagar a los titulares está ganando mucho dinero porque, como comenté en mi artículo anterior, la compañía perdió más de $197 millones en 2014. Dado que reportaron más de $1300 millones en ingresos, ¿a dónde se va a parar todo ese dinero y por qué no está llegando a los artistas? La respuesta es muy sencilla: las compañías discográficas. Aún hoy en día las compañías discográficas reciben la mayor cantidad de los ingresos relacionados con la música que venden. En la mayoría de los casos son ellas las “titulares de los derechos”, las que, por ley, reciben y administran todas las regalías relacionadas con el contenido de los artistas. De hecho, hace unos días se filtró el contrato que Sony Music hizo con Spotify en 2011 para permitirle reproducir el catálogo de sus artistas. Para hacer un resumen lo que ahí pueden encontrar, Spotify pagó a Sony Music hasta $42,5 millones, por adelantado (independientemente de si sus artistas llegaran a una cuota como esta), además de tener que pagar altos porcentajes de los ingresos por anuncios que recibió la compañía, dar espacio para anuncios gratis y dejar  a Sony Music la posibilidad de vender esos anuncios y obtener ganancias. Es posible asumir que las demás compañías discográficas tuvieron contratos similares o más costosos (y de ser así, Spotify debía igualar a Sony Music lo que pagó a otros compañías). También podemos asumir que hoy en día este tipo de contratos siguen siendo los que prevalecen, poniendo cada vez más en peligro la existencia de la versión gratuita de Spotify. A esto podemos sumar que Apple, preparando el terreno para el lanzamiento de su servicio de streaming que reemplazará , ha hecho todo lo posible por forzar a las disqueras a eliminar la opción gratuita de Spotify.

Apple aquirió Beats por $3ooo millones en 2014
Apple aquirió Beats por $3ooo millones en 2014

El problema, entonces, no es la existencia del modelo gratuito en sí; sino los contratos existentes entre las compañías discográficas, artistas y los servicios de streaming. Spotify argumenta que su modelo “freemium” permite combatir la piratería porque es más fácil para un usuario común usar su servicio gratuito que descargar ilegalmente y, además, así el artista (o el “titular de los derechos”) recibe una remuneración por su trabajo. No pareciera haber una solución sencilla para este panorama. Las grandes compañías siguen teniendo mucha fuerza, dinero y poder de negociación. En mi opinión, la única manera de llegar a un punto en el que el público se vea beneficiado, así como los artistas, es que se logre aumentar el número de suscripciones premium . De eliminarse la versión gratuita el mercado se segmentaría y, en mi opinión, aumentaría significativamente de nuevo la piratería. Este escenario sólo “beneficia” a las compañías, pero perjudicará a los artistas (nuevos y establecidos por igual) así como a todos los usuarios. Tomando todo esto en consideración, ¿estás dispuesto a pagar por Spotify? Yo creo que lo vale.

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